Rumipata llaktapi ayllu wiñachina wasi kawsayta sinchiyachin, rurayta wiñachin, shinallatak shamuk pacha tarpuyta wiñachin.
En lo alto de la parroquia Pilahuín, donde el esfuerzo diario de las familias se entrelaza con la tierra y el clima del páramo, la comunidad de Rumipata escribe una historia de esperanza y trabajo colectivo. A través del Plan de Manejo de Páramos, se impulsa la restauración y el fortalecimiento de un invernadero comunitario, que hoy se convierte en símbolo de vida, alimento y sostenibilidad, reflejando el compromiso de la comunidad con su territorio y su futuro.
Este espacio productivo, equipado con un sistema de riego tecnificado, permite el cultivo de hortalizas y diversos productos destinados principalmente al autoconsumo. Gracias a esta iniciativa, las familias de Rumipata mejoran su nutrición, fortalecen su seguridad alimentaria y reducen su dependencia de factores externos, apostando por una producción organizada y resiliente que responde a las condiciones del páramo.
El proceso ha contado con asistencia técnica permanente y la dotación de materiales necesarios para la construcción de la infraestructura. Para Margarita Punina, presidenta de la comunidad, este respaldo fue clave para reactivar la producción y devolverle dinamismo al campo, destacando el compromiso institucional y el acompañamiento cercano a las necesidades reales de la población.